Más reflexivos que no menos rápidos: inteligencia cristalizada versus inteligencia fluida

Luca Coge

Más reflexivos que no menos rápidos

La inteligencia, según Horn y Cattell (1966), estaría compuesta por una multiplicidad de habilidades que pueden ubicarse en dos dimensiones: fluida y cristalizada. La primera dependería en mayor medida del componente neurológico y se relaciona con la velocidad de procesamiento y tiempo de respuesta. La inteligencia cristalizada, en cambio, se relaciona con el lenguaje y el bagaje del conocimiento acumulado durante el proceso de educación y socialización y está más influida por la experiencia y la cultura. Algunos autores las han considerado “capacidades mantenidas”, es decir aquellas que no declinarían con la edad y que incluso en algunos casos pueden mejorar. Para Catell (1963), la inteligencia fluida representa la forma de inteligencia capaz de resolver de forma novedosa los problemas nuevos, mientras que la inteligencia cristalizada aplica a la situación presente los conocimientos acumulados por experiencias anteriores.

La inteligencia fluida estaría vinculada al desarrollo neurológico, aumentaría hasta un determinado momento durante la adolescencia, a partir del cual comenzaría a declinar debido a la degeneración fisiológica. Estaría libre de las influencias culturales y educativas, y sería independiente de la experiencia. Se asocia con la eficiencia mental, especialmente no verbal. La inteligencia fluida se asocia con la capacidad de evolucionar y de adaptarse con rapidez y de modo eficaz a las nuevas situaciones; se postula que disminuye con la edad. En cambio, la inteligencia cristalizada aumentaría con la edad. Por su parte, la inteligencia cristalizada se asocia con habilidades y conocimiento adquiridos, está sometida al influjo de la educación y de la socialización del sujeto, y del uso pretérito de la información recibida para resolver problemas. Aumenta a medida que se utiliza con la edad y estaría también asociada con la memoria.

Con este estado de cosas, algunos autores propusieron que los cambios en el sistema nervioso central conducirían a la lentitud o menor velocidad de reacción (Birren y Renner 1977). Esto es, a una menor presencia de conductas guiadas por la inteligencia fluida. El decremento en la performance ha sido atribuido además a factores vinculados a déficits sensoriales y motrices. Roseman et Buckley (1975) observaron una relación significativa entre el aumento de los niveles séricos de las inmunoglobinas y la reducción del rendimiento intelectual en sujetos mayores de 45 años. Existen autores que consideran que si se prescinde de la mayor lentitud de los ancianos, los rendimientos de estos serían similares a los del grupo de control de jóvenes.

Sin embargo, otros autores consideran que cuando un adulto y un viejo se enfrentan a una tarea nueva realizan un análisis más completo que los jóvenes. Llevan a cabo un proceso, un examen de los pros y los contras de las diferentes alternativas antes de seleccionar y ejecutar una en concreto. Se trata de un proceso que exige un tiempo que, aunque sea muy reducido, hará que la ejecución de una acción se difiere respecto al adolescente que no asume esta reflexión. El adulto sacrifica la velocidad en favor de la precisión. En este sentido argumental, algunos autores postulan la existencia de niveles superiores de pensamiento a partir de la adultez avanzada (Case, 1985; Commons and Richards, 1984; Kramer, 1989; Sinnott, 1998). Autores como Fischer, Yan, & Stewart, (2002) afirman que el nivel de desarrollo cognitivo en la adultez avanzada y vejez es complejo y dinámico. La complejidad vendría referida a la articulación del grado de organización cognitiva al que es posible arribar en la vejez y la riqueza de los contenidos producto de la experiencia y aprendizaje. Baltes (1980) afirma que una de las características de la cognición en la vejez es la consideración simultánea de distintas tareas donde la ganancia estaría en la posibilidad de distribuir la atención y, por lo tanto, en la consideración de un mayor número de variables que en los jóvenes. Estos en cambio tendrían mayor posibilidad de enfocarse en la resolución de una tarea, con lo que obtendrían un mejor tiempo de respuesta que los viejos.

La mayor dificultad de la discusión es que pueden encontrarse ejemplos y contraejemplos.

 

Hasta luego y buena suerte

 

Referencias

Baltes, P.B.; Reese, H. W. y Lipsitt L.P. (1980) Life-span developmental psychology. Annual Review of Psychology, 31, 65-110.

Birren, J., y Renner, J., 1977 “Concepts and issues of mental health and aging.” en Birren, J., & Sloane, B., Handbook of Mental Health and Aging. EngleWood Cliffs, Prentice- Hall

Case, R. (1985) Intellectual development. Birth to adulthood. N. York: Academic Press

Chatelois, J. & Renaseau-Leclerc, Cl. (1980), Considérations neuropsychologiques sur le vieillissement normal et pathologique. Santé mentale au Québec, vol. 5, n° 2, p. 41-58, http://id.erudit.org/iderudit/030075ar

Commons, M. L., Richards, F. A., & Armon, C. (Eds.). (1984), Beyond formal operations: Vol. 1. Late adolescent and adult cognitive development. New York: Praeger

Fischer, K. W., Yan, Z., & Stewart, J. (2003), Adult cognitive development: Dynamics in the developmental. In J. Valsiner & K. Connolly (Eds.), Handbook of developmental psychology. pp. 491-516. Thousand Oaks, CA: Sage Publications.

Horn, J. L. (1982), Aging of fluid and cristallized intelligence. En F.I.M. Craik, & S. Trehub (Eds.), Aging and cognitive processes. New York: Plenum Press.

Horn, J. L.; Cattell, R. B. (1966), Refinement and test of the theory of fluid and crystallized intelligence. Journal of Educational Psychology, 57, 253-270

Kramer, D. A. (1989), Development of an awareness of contradiction across the life span and de question of postformal operations. En M.L. Commons, J.D. Sinnott, F. A. Richards y C. Armon.(eds.), Adult development: Comparisons and applications of development models. Nueva York: Preager

Mishara, B. L.; Riedel, R. G., (2000), El proceso de envejecimiento, Ediciones Morata, S.L.

Sinnott, J.D. (1998), The development of logic in adulthood: Postformal thought and its operation. New York: Plenum Press

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