Procesamiento de la información y memoria

Entre las funciones del sistema nervioso, tal vez la más importante sea el procesamiento de la información aferente a partir de la cual proceder a la elaboración de repuestas motoras y mentales adecuadas. No obstante, previamente, antes de procesar la información sensorial, nuestro sistema nervioso procede a una filtración de la información; esto es, una primera selección. Tenemos experiencias sensitivas porque nuestros receptores sensitivos nos dan cuenta de ellas. Estos receptores pueden ser nuestra visión, la audición, el tacto,… Una reacción sensitiva puede dar lugar, en ocasiones, a una reacción inmediata desde el cerebro; y, en otros casos, a la formación del recuerdo de la experiencia que se conservará durante minutos, días o años. En este caso, es muy probable que tengamos reacciones posteriores.

Podemos apreciar la existencia de un filtro de la información entrante o aferente si nos detenemos a pensar que nuestro cerebro desestima más del 99% de la información sensorial que somos capaces de percibir. Nuestro cerebro considera, en estos casos, que la información en cuestión carece de importancia o interés. Así normalmente no percibimos el reloj que llevamos en la muñeca o el anillo de nuestro dedo, tampoco la presión que ejercemos sobre el asiento cuando nos sentamos. Igualmente, sólo prestamos atención a uno de los múltiples objetos que se encuentran en nuestro campo visual o auditivo.

En cambio, cuando nuestra mente considera que se encuentra ante una información relevante o importante, la canaliza de inmediato hasta las regiones integradoras y motoras adecuadas del encéfalo para, desde ahí, generar respuestas convenientes. Esta canalización y procesamiento de la información se corresponde con la función integradora del sistema nervioso.

Es especialmente llamativo que en situaciones de alerta, pongamos en marcha mecanismos más intensos y eficaces de procesar la información. Un caso evidente de ello son las situaciones de estrés agudo.

Las sinapsis neuronales juegan un papel importante en el procesamiento de la información. Una sinapsis es el punto de encuentro entre dos neuronas y, por ello, se convierte en controladora de la transmisión de información. La acción de las sinapsis en la transmisión de la información puede ser de facilitación o de inhibición dependiendo de si dejan pasar la información (la potencian) o si la bloquean (frenan). Desempeñan pues una función de selección.

Como hemos dicho, la información aferente puede desencadenar una repuesta motora inmediata. Pero esta circunstancia concurre en escasa ocasiones; o, mejor dicho, solamente una escasa parte de la información sensorial importante conduce a una respuesta inmediata. Por el contrario, gran parte de los datos que recogemos se almacenan para un uso posterior bajo la forma de una regulación de la actuación motora o en los procesos mentales. Esta mayoría de datos se conserva en la corteza cerebral, aunque también la base del encéfalo y la médula espinal pueden almacenar pequeñas cantidades de información.

Se denomina memoria al almacenamiento de información. También las sinapsis contribuyen al mismo, pues cada vez que una determinada categoría de señales sensoriales atraviesan una serie de sinapsis, aumenta la capacidad de las mismas para transmitir dicho tipo de señales en una ocasión posterior. Es un proceso que se denomina facilitación. Si las señales sensoriales han pasado muchas veces por las sinapsis, éstas han quedado tan facilitadas que las señales generadas en el propio cerebro se transmiten impulsadas con la misma secuencia de sinapsis aunque no se hayan excitado los receptores y las aferencias sensitivas. La persona tiene la impresión de haber experimentado las sensaciones originales, aunque en realidad sólo se trata de recuerdos de las sensaciones anteriores.

La plasticidad neuronal (neuroplasticidad, plasticidad neural o plasticidad sináptica) constituye una propiedad de la naturaleza y funcionamiento de la comunicación neuronal. El paso de información (eferente o aferente, saliente o entrante) por las neuronas y las sinapsis deja un conjunto de huellas que modifican la eficacia de la transmisión misma de información y conforma la constitución de una cosmovisión en lo que lo anterior modifica la percepción de los siguientes.

Una vez que los recuerdos se han almacenado en el sistema nervioso, se convierten en una parte del mecanismo cerebral de procesamiento de la información. Los recuerdos ayudan a seleccionar las nuevas experiencias sensoriales de importancia y a canalizarlas hacia las áreas apropiadas de almacenamiento para usarlas en el futuro o hacia las áreas motoras para generar respuestas corporales inmediatas.

En una próxima entrada abordaremos la cuestión del diferente funcionamiento sináptico en las respuestas inmediatas y el almacenamiento de la información.

Hasta luego y buena suerte

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Fuente:

  • Texto: Guyton and Hall Textbook of Medical Physiology, Elsevier.
  • Imágenes: Microsoft y Guyton and Hall Textbook of Medical Physiology, Elsevier.