Anatomía de la ansiedad

Autor: L. Ciereg

El siguiente texto es en buena medida una traducción al español del texto de Alice Park aparecido en la revista Time en Junio de 2002.

Anatomía de la ansiedad

Cuándo los sentidos perciben una amenaza, la información puede tomar dos vías diferentes en el cerebro:

  1. El camino corto

Cuando está asustando, el cerebro automáticamente pone en marcha una línea directa con la amígdala, su centro del miedo.

Una vez activada, la amígdala envía la información por todos los medios alertando así a otras estructuras cerebrales.

El resultado es la clásica respuesta al miedo:

  • Manos sudorosas
  • Aumento del ritmo cardíaco
  • Aumento de la presión sanguínea
  • Estallido de los niveles de adrenalina
  1. La vía larga

Solamente tras la activación de la respuesta inicial al miedo, la actividad mental consciente se pone en marcha.

Parte de la información sensorial, antes de viajar directamente a la amígdala, toma una ruta alternativa, deteniéndose primero en el tálamo. Éste es el centro de entrada sensorial.

Después viaja al Cortex, la corteza cerebral o capa externa de las células cerebrales. El cortex analiza los datos brutos procedentes de los sentidos y decide si requiere una respuesta del miedo. Si es así, el cortex lo indica a la amígdala, y el cuerpo inicia la alerta.

El tálamo se halla en el centro del cerebro, encima del hipotálamo y separado de éste por el surco hipotalámico de Monroe.

Los estímulos sensoriales que llegan al cerebro, con excepción del olfato (debido a que las vías olfatorias se desarrollan en el embrión antes que el tálamo), deberán pasar previamente por el tálamo. Se trata de un derivado de unos 80 núcleos neuronales agrupados en territorios.

Los estímulos dirigidos a la corteza cerebral son filtrados en el tálamo, quien decide si siguen o terminan su camino, calificándolos de triviales.

Pero no únicamente hace esta función, sino que también, al estar conectado a la corteza cerebral, por la vía córtico-talámica son interconectores. Si hay una disfunción en el tálamo afecta a la corteza.

Entonces, cuando el cerebro está en situación en alerta, la amígdala induce una serie de cambios hormonales y químicos en el cerebro que colocan al cuerpo en estado de ansiedad.

La ansiedad y las regiones cerebrales

Estímulos visuales y auditivos

Las imágenes y los sonidos son procesados en primer lugar por el tálamo quien filtra o redirige hacia la amígdala o la región adecuada del cortex.

Estímulos olfativos y el tacto

Los olores y las sensaciones táctiles eluden por el tálamo, en general, y van directamente a la amígdala. A menudo, los olores evocan fuertemente la memoria o la sensibilidad que los sonidos o las visiones.

El tálamo

El centro de la visión y los sonidos, el tálamo descompone

  • las entradas visuales por tamaño, forma y color; y
  • las entradas auditivas por volumen y disonancia,

remitiéndolas entonces a las regiones correspondientes del cortex.

Cortex

Otorga un significado a los sonidos e imágenes brutas. Con ello, hace posible que el cerebro tome conciencia de las cosas que ve o escucha.

Una región del cortex, el cortex prefrontal, puede ser vital al cortar la respuesta a la ansiedad una vez la amenaza ya ha pasado.

Amígdala

Es el centro emocional del cerebro. Tiene un role primordial a la hora de desencadenar la respuesta al miedo o terror. La información que pasa a través de la amígdala adquiere un significado emocional.

 

La porción base de la estría terminalis

La Stria Terminalis (ST) es la conexión eferente principal del la amígdala.  La ST es un tracto y se puede dividir en varias regiones; una de ellas es la porción base de la ST (bed nucleus of the stria terminalis, BNST). La BNST perpetúa las respuestas de miedo causando, a largo plazo, la inquietud o malestar típico de la ansiedad.

Locus ceruleus

Recibe señales desde la amígdala y es responsable del inicio de algunas de las respuestas clásicas a la ansiedad

  • Aumento del ritmo cardíaco
  • Aumento de la presión sanguínea
  • Transpiración
  • Dilatación de la pupila

Hipocampo

Es el centro de la memoria, almacén de la información bruta procedente de los sentidos, que junto con el equipaje emocional, viajan por la amígdala.

El hipocampo es una parte del cerebro situado en el lóbulo temporal (los seres humanos y otros mamíferos tienen dos hipocampos, justo en medio de cada hemisferio cerebral). Forma una parte del sistema límbico y participa en la memoria y la orientación espacial.

 

Fuentes

The anatomy of anxiety, Text by Alice Park & Time Diagragm by Joe Letorla, http://www.prenhall.com/time/content/psyfull.pdf

Imagen del tálamo: http://en.wikipedia.org/wiki/File:Brain_chrischan_thalamus.jpg

Imagen del cortex cerebral: http://en.wikipedia.org/wiki/File:Cerebral_Cortex_location.jpg

Imagen de la amígdala: http://en.wikipedia.org/wiki/File:Amyg.png

Depresiones, productividad y acción gubernamental

En el libro publicado en 2007 por la Reserva Federal de Minneapolis, Great Depressions of the Twentieth Century, se presenta una serie de estudios llevados a cabos por diferentes economistas sobre las grandes depresiones en América del Norte, Europa Occidental, América Latina y Japón. La edición del estudio corrió a cargo de Timothy J. Kehoe y Edward C. Prescott. La idea central de este estudio comparativo es que la reducción de la productividad juega un papel importante a la hora de explicar la depresión. Tanto en la depresión que sufrió Estados Unidos a partir de 1929 como la sufrida, en los años ochenta, por los países latinoamericanos, las caídas del producto siempre se encuentran acompañadas por disminuciones importantes de la productividad.

Para los autores, la reducción productividad está detrás de las depresiones. Pero el factor fundamental, en su opinión, corresponde a las malas políticas gubernamentales. Su hipótesis es que, en tanto que una multiplicidad de choques puede conducir a una economía a las habituales fluctuaciones cíclicas, corresponde a la excesiva reacción del gobierno la transformación de los movimientos cíclicos en prolongadas y profundas depresiones.

Durante buena parte de la fase de expansión económica reciente, la economía española se ha caracterizado por un peor comportamiento de la productividad que los Estados Unidos o los restantes grandes países europeos. Los factores determinantes de este mal comportamiento hispánico se encuentran en diferentes frentes. Por una parte, el propio perfil sectorial del crecimiento permite explicar una parte de la baja productividad española. La expansión económica ha sido alimentada por el auge de la actividad inmobiliaria. Una actividad que intrínsecamente no tiene porque se de baja productividad, pero sí que lo es en el caso español. Además, por un lado, el movimiento migratorio al aumentar la oferta de trabajo ha contribuido a mantener los salarios comparativamente bajos y, por otro, los procesos especulativos ha disparado el precio del activo; y, ambos conjuntamente ha eliminado cualquier incentivo para aumentar la eficiencia, la calidad y la productividad de la producción de inmuebles.

En segundo lugar, los bajos niveles de dotación de capital por trabajador, especialmente de capital tecnológicamente avanzado y el bajo esfuerzo de I&D de las empresas y de la economía española permiten también explicar el mal comportamiento de la productividad española. Hay que tener presente que buena parte de la inversión llevada a cabo en la economía española durante los últimos años se corresponde a la vivienda, otras construcciones y medio de transporte. En cambio, la inversión en maquinaria o en TIC tiene un escaso peso.

En tercer lugar, se encuentra el capital humano. Es cierto que nunca la sociedad española tuvo tantos estudiantes y titulados universitarios como ahora. Sin embargo, buena parte de éstos están desempeñando trabajo diferentes para los que se formaron, o simplemente sus puestos de trabajo actuales –por diferentes razones- no les permiten desarrollar toda sus capacidades productiva. Pero también debe tenerse en cuenta que la formación no es sinónimo de estudios universitarios. Existen amplias capas de trabajadores cuyos niveles formativos son muy inferiores a los necesarios. Y, por último, es necesario también destacar que imperativo introducir ciertos cambios en los modelos pedagógicos que otorguen una mayor relevancia al saber hacer frente al actual predominio de la acumulación de conocimientos.

Existen otras razones que están detrás del mal comportamiento de la productividad en España (como por ejemplo, la existencia de problemas de medida del output). No obstante, si fuese posible abordar correctamente los tres citados, estoy convencido que se lograrían avances muy significativos.